jueves, 1 de enero de 2009

El Perdón


Contaba los días, pensaba en las horas, cuánto más duraría aquel pensamiento en mi cabeza, no podía huir, tampoco mentir, me sentía incómoda en lo cómodo, sonreía, pero no había señal.

Decidí continuar mi vida como si nada, un golpe bajo más no le afectaría mucho, “lo superaré y me reiré de ello luego” pensé. Pero no pude con mi genio, mi mente explotaba y mi bronca aumentaba, lo hable con amigos, me aconsejaron, fue difícil, ya que los consejos de cada uno fueron diferentes, y no sabía que decisión tomar, así que escogí mi propio camino, “el tiempo lo sanará”.

Y así fue como pasaron los días, ya no incómodos sino vacíos, bastaba con mi silencio profundo para darse cuenta de que las cosas no iban bien. Trataba de seguir riendo, sin importar lo que pasaba por mi mente, me pregunte si iba a ser así para siempre, no toleraba la idea de convivir con la falsedad tan cerca.

Tenía testigos, pero no pruebas, tenía hipótesis, pero no soluciones, nada servía. Como sabría yo qué era lo correcto, había una sola solución correcta, y yo la esperaba, pero no aparecía, y eso me hizo dudar de si ésta existía en realidad.

Ya casi fin de año, las cosas iban mejor, pero la falsedad para ignorar aquel asunto abundaba. Pero una tarde ocurrió lo inesperado, bueno, inesperado para aquella tarde, ya que realmente lo esperaba hace tiempo.

Hablamos, y desmentimos aquellas hipótesis que habían llegado a mí, sólo fue un error, un comentario, un error absurdo, que hizo que por todo este tiempo las cosas se mantuvieran tensas. Yo creía haber perdido a un hermano, por que así considero a mis mejores amigos, no entendía por que de la nada él habría de odiarme tanto como para hablar de mí de tal forma que yo llegara a odiar mi propia personalidad.

Llegué a pensar que si el pensaba así siendo mi amigo, mi compañero de banco, estando tan cerca de mí todos los días durante el horario escolar, creí que los demás podrían compartir su misma opinión sobre mí, cosa que no me importa como le caigo a cada persona, sino, me importa el que hablen a las espaldas de uno y luego finjan que todo esta bien.

Pero en esa tarde, se solucionó aquel problema, llego el perdón que había estado esperando por tanto tiempo, claro que llego con una explicación real de la situación, ya que él había sido el aludido.

Nunca es tarde para solucionar errores que quedaron pendientes, el perdón sincero siempre es bienvenido, no importa cuan tarde sea. Y saber perdonar. ♥


♦(Anna D. L)♦